

Me aburro. Me aburro infinitamente. Necesito cambiar algo en mi vida. Necesito darle un vuelco que me distraiga, que me haga volar un rato. Despegar los pies de la tierra, y salir a divagar por ahí. Y empiezo a comprender la causa de mi aburrimiento: ¿por qué ya no vuelo como antes? ¿por qué ya no encuentro algo más interesante que hacer? Y comienzo asi, lentamente a hundirme. A vos no te tengo, a el tampoco... No hay nadie. Nadie. ¿Alguien más que ella que pende de mi burbuja de cristal? Por siempre ella. Ella y al lado nadie. [...] [10/11/10]
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