viernes, 3 de julio de 2009

Adórame, tapiza mi destino con diamantes. Meréceme, actuando que deseas ser mi amante. Concédeme, hasta la más absurda fantasía. Compláceme y firma sin mirar la letra chica. De ahora en más no reproches lo que haga. Y acostúmbrate a aceptar mi condición. Prisionera de tu indecisión, tu desidia me tuvo alquilada. Un pequeño error al margen para actuar en él.
Adórame y ponle luz a todos mis caprichos. Meréceme, devora mi deseo de a poquito. Concédeme, que todo lo que diga sea en chiste. Compláceme, ríe como si fuéramos felices.
Lo habitual es que lo haga y deshaga. Pues a eso te tendré acostumbrado. Prisionera de tu indecisión, tu desidia me tuvo alquilada. Un trabajo resistente de mago amateur.
En un pasado fuiste todo para mi, vivia pendiente de tus desacatos. Ahora te trato con desdén y tendrás que comprender que las cosas han cambiado.
Adórame, talla mi perfil en esmeralda. Meréceme, soporta mi desliz sobre tu espalda. Concédeme, un tiempo para sentirme ausente. Compláceme, no soy igual al resto de la gente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario